Resguardo de Derechos

Déficit Atencional: No más discriminación

La Ley de inclusión escolar incorpora los principios de integración, inclusión y no discriminación arbitraria, lo que indica que el sistema educacional propenderá a eliminar todas las formas de exclusión que impidan el aprendizaje y la participación de las y los estudiantes. El Déficit Atencional no se puede considerar nunca como un impedimento para ejercer el derecho a la educación, la inclusión y el desarrollo integral de los estudiantes.

La normativa educacional de nuestro país resguarda el acceso y la permanencia de todos los estudiantes en el sistema educacional.

El sistema educacional actual reconoce que el Déficit Atencional podría generar Necesidades Educativas Especiales, por lo que el Ministerio de Educación posibilita que los estudiantes puedan ser incorporados en el Programa de Integración Escolar (PIE), para que reciban los apoyos especializados que requieren en los establecimientos escolares a los cuales asisten.

Para el Ministerio de Educación el profesional idóneo que emite el diagnóstico del trastorno es el Médico Pediatra, Neurólogo, Psiquiatra o Medico familiar que debe estar registrado en la Superintendencia de Salud.

Los profesionales que indagan sobre la salud general y/o el tipo de requerimiento educativo que presenta el estudiante son los Psicólogos, Profesores de Educación Diferencial o Psicopedagogos que se encuentren inscritos en el Registro de Profesionales para la Evaluación y el Diagnóstico del Ministerio de Educación.

En caso de que el establecimiento no cuente con PIE, las familias y las escuelas pueden optar por los profesionales y tratamientos que consideren adecuados, velando siempre por el derecho a la salud de los estudiantes.

No, los estudiantes que presentan necesidades educativas especiales asociadas a déficit atencional, deben asistir como cualquier otro estudiante a un establecimiento educacional regular con o sin PIE, el que debe desarrollar las condiciones necesarias para dar respuestas adecuadas a sus requerimientos educativos.

El déficit atencional o cualquier otra necesidad educativa especial que presente un niño, niña o joven, no es fundamento en ningún caso para la expulsión o cancelación de matrícula. Lo anterior, no exime a los estudiantes de la obligación de cumplir con las normas del manual de convivencia de su establecimiento, entendiendo que, por las características de su condición, puede plantear desafíos pedagógicos o educativos particulares para que éstos logren dar cumplimiento a las normas.

Los estudiantes que presentan déficit atencional pueden ser objeto de medidas disciplinarias como cualquier otra persona del establecimiento. Debe existir una especial preocupación de los padres y de los docentes por trabajar de manera coordinada y monitorear permanentemente los avances y retrocesos que puede presentar el o la estudiante en este sentido.

No, los establecimientos no pueden exigir el uso de medicamentos o condicionar su permanencia al uso de éstos. Los medicamentos deben ser indicados y supervisados exclusivamente por el médico especialista, en los casos que corresponda.  Para ello deberá existir el diagnóstico previo, realizado por los profesionales idóneos.

Para que los estudiantes que presentan déficit atencional puedan tener logros en su aprendizaje, el profesor debe crear situaciones de enseñanza accesibles para los y las estudiantes, observando constantemente sus procesos, de modo de identificar en qué medida se ajustan las estrategias pedagógicas a sus necesidades y características, para determinar qué apoyos requieren. Junto con estas estrategias los docentes deben considerar siempre que la evaluación implementada es diferenciada, como se indica en los decretos de evaluación y promoción escolar.

Algunas estrategias de apoyo:

  • Planificar el proceso educativo considerando a priori que en su aula tiene estudiantes que aprenden con distintos ritmos y de diversos modos. Utilizar estrategias diversificadas de enseñanza que consideren distintas formas de presentación de los contenidos, de ejecución de las actividades y diferentes alternativas de agrupamiento y de participación con los compañeros.  Por ejemplo, estructurar las actividades en pasos más pequeños y secuenciados, pero desafiantes que atraigan la atención del estudiante y le ofrezcan mayores posibilidades de éxito.
  • Utilizar estrategias que favorezcan la auto-regulación paulatina del comportamiento y que anticipen la actividad que viene, así como refuerzos concretos e inmediatos, apoyo de otros compañeros, entre otros recursos. Estas acciones deben ser determinadas en lo posible con la participación de los profesionales de apoyo, especialistas tratantes y la familia.
  • Estimular la colaboración entre pares y un clima de aula que favorezca la aceptación e integración de todos los niños, niñas y jóvenes; valorizando el aporte que desde su diversidad cada estudiante entrega al grupo, para evitar que cualquiera de ellos sea víctima de discriminación, exclusión y/o maltrato.
  • Coordinarse periódicamente con la familia y especialistas, respecto del manejo y apoyos a proporcionar al estudiante.
  • Centrarse en las competencias del estudiante.

Si un estudiante es afectado directamente por una acción u omisión que constituya discriminación arbitraria en el ámbito educacional, podrá solicitar mediación o denunciar esta situación ante la Superintendencia de Educación.

La Ley 20.609 establece medidas contra la discriminación, posibilitando a las personas afectadas, en los casos que estimen necesario, interponer además una acción legal ante el juez de letras.

Actualización: Marzo 2017