Resguardo de Derechos

Respetemos y promovamos los derechos de los niños

En agosto de 1990 Chile ratificó la Convención Internacional de Derechos del Niño (CDN), modificando la forma de resguardar y respetar a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho. A modo de enfatizar en la importancia de este acontecimiento, se presenta una síntesis que refiere una mirada del enfoque de derechos.

El enfoque de derechos:Es un marco conceptual para comprender el proceso de desarrollo humano que –desde el punto de vista normativo– está basado en las regulaciones internacionales de derechos humanos, en materia de niñez y adolescencia en la Convención de los Derechos del Niño (CDN), y –desde el punto de vista operacional– está orientado a la promoción y la protección de los derechos.

Al respecto, el primer antecedente de interés en materia de protección de derechos de los niños y niñas, lo encontramos en la Declaración de los Derechos del Niño, -basado, en la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño de 1924- aprobado el 20 de noviembre de 1959 por los 78 Estados miembros que componían entonces la Organización de Naciones Unidas.  No obstante, el gran hito en materia de enfoque de derechos en la niñez y adolescencia es la CDN,  fue la aprobación de la Asamblea General de las Naciones Unidas, realizada por 58 países, el 20 de noviembre de 1989.

Chile ratifica la Convención Internacional de los Derechos del Niño:

El 14 de agosto de 1990 Chile ratifica la CDN, a través del Decreto Supremo N° 830, del Ministerio de Relaciones Exteriores, su regulación consagra a los niños y niñas como sujetos de derecho, asegurando que éstos se beneficien de una serie de medidas especiales de protección y asistencia como las siguientes:

  • Acceso a servicios como la educación.
  • Atención de la salud.
  • Desarrollo pleno de su personalidad, habilidades y talentos.
  • Crecer en un ambiente de felicidad, amor y comprensión.
  • Recibir información sobre la manera en que pueden alcanzar sus derechos.
  • Participar y opinar en decisiones que les afecten.

Niños, niñas y adolescentes como titulares del derecho:

En este sentido, la CDN supera la concepción tutelar que se tenía de los niños antes de su entrada en vigor, pues conforme a sus disposiciones son legítimos titulares de los derechos y libertades que los pactos internacionales reconocen a toda persona, estableciendo que su desarrollo integral debe ser protegido de un modo preferente.

Asimismo, la CDN concibe al niño como una persona capaz de gozar y ejercer sus derechos por sí mismo, en consonancia con la evolución de sus facultades. Lo anterior, desde el seno de la familia hacia su proyección social.

Conforme a lo señalado, los niños, niñas y adolescentes son titulares del derecho a la educación, esto implica que lo ejercen y demandan su garantía, protección y respeto. En la CDN, sus derechos están declarados como prioridad absoluta, porque frente a limitaciones en los recursos o en las condiciones de realización de los derechos humanos, los niños tienen prioridad con respecto al los demás ciudadanos.

En Chile, el derecho a la educación se encuentra consagrado de manera explícita, tanto en una disposición el texto constitucional (1), como en diversos tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por nuestro país y que se encuentran vigentes, los cuales, por mandato  constitucional(2) deben considerarse incorporados a nuestra carta de derechos fundamentales(3), entre ellos, el artículo 28 de la  Convención de los Derechos del Niño.

Un aspecto relevante de la CDN es que impone a los Estados Partes el deber de adoptar todas las medidas administrativas, legislativas y de otra índole para dar efectividad a los derechos que ella reconoce. Este deber implica que los principios normativos del enfoque de derechos de los niños, niñas y adolescentes deben reflejarse en el diseño institucional de cada país.

Durante los últimos años en nuestro país, se han efectuado importantes avances normativos en orden a dar cumplimiento a los postulados de la CDN. Algunos de ellos son:

  • La consagración de la igualdad filiativa de los hijos (Ley N° 19.585 de 1998).
  • Ratificación de los protocolos facultativos de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativos a la participación de niños en los conflictos armados (2003); la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía (2003); y la aprobación del protocolo relativo a comunicaciones directas.
  • Implementación de la justicia especializada en materias de familia (Ley N° 19.968 de 2004).
  • Creación del Subsistema de Protección Integral a la Infancia Chile Crece Contigo (Ley N° 20.379 de 2009)
  • Normas de promoción de la buena convivencia escolar y de prevención de toda forma de violencia en las escuelas (Ley N° 20.536 de 2011)
  • Sanción del acoso sexual infantil, pornografía y posesión de material pornográfico infantil (Ley N° 20.526 de 2011)
  • Proyecto de ley que crea el sistema de garantías en niñez y adolescencia.

Como conclusión, este marco conceptual pretende relevar al niño y niña en su condición de sujeto de derecho, es decir, en su dimensión de titular de todas las garantías fundamentales, sociales, económicas y culturales, especialmente, el derecho a la educación, entendiendo que es deber del Estado asumir un rol activo que garantice tanto el acceso como el goce efectivo de este derecho social.

(1) Artículo 19, número 10 de la Constitución Política de la República.
(2) Artículo 5to, inciso segundo de la Constitución Política de la República.
(3)El derecho a la educación se encuentra reconocido en las siguientes normas contenidas en tratados ratificados por Chile: el artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948); los artículos 13 y 14 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC, 1966) y; el artículo 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, entre otros.