Superintendente O’Ryan: “La educación es un desafío tan grande que no se puede abordar desde veredas separadas”

  • En un segundo webinar de #ConversacionesSupereduc, el superintendente Cristián O’Ryan, acompañado de Sylvia Eyzaguirre y Soledad Garcés, hizo un llamado a trabajar en conjunto para evitar las brechas en los aprendizajes, haciendo énfasis en la apertura de las escuelas y en el buen uso de los recursos que el Estado entrega a educación.

09/07/2021 Nacional

Con la participación del superintendente de Educación; Cristián O’Ryan; de la investigadora del Centro de Estudios Públicos, Sylvia Eyzaguirre, y de la directora de la Fundación para la Convivencia Digital, Soledad Garcés, se llevó a cabo el segundo capítulo de #ConversacionesSupereduc “Aprendizaje y convivencia, claves para la educación en pandemia”.

El encuentro, que dio espacio para conversar sobre el impacto de la crisis sanitaria en la educación del país y las consecuencias de la convivencia digital y el ciberacoso en las comunidades educativas, relevó la importancia del retorno a las clases presenciales, en la lógica de la voluntariedad, seguridad y gradualidad.

“Desde el año pasado, cuando visualizamos las complicaciones que iba a tener el retorno a la presencialidad, decidimos como Superintendencia tomar algunas acciones que permitieran facilitar este tema como la flexibilización se la subvención SEP, recursos que han sido utilizados por muchos sostenedores para poder adquirir material pedagógico, tecnológico e implementos para las medidas de seguridad correspondientes. Sin embargo, hemos observado a través de la rendición de cuentas que todavía quedan muchos recursos de esta subvención por utilizar”, afirmó el superintendente, al enfatizar que el año pasado quedaron 300 mil millones de pesos de la subvención SEP sin utilizar.

“Es casi el 30% de lo que entrega el Estado en subvención SEP al año y si uno compara además con lo que se gastan los colegios en años normales, se gastaron más de 100 millones menos de la SEP. En comparación con años anteriores, por ejemplo, los municipios se gastaron 60 mil millones menos de esta subvención, por lo tanto, dinero hay para poder utilizarlo”, sostuvo O´Ryan.

Con respecto a los aprendizajes, la investigadora del Centro de Estudios Públicos insistió en que “lo que debiéramos hacer hoy es justamente lo que anunció el ministro de Educación: abrir las escuelas de Chile para que los niños y las familias que deseen enviar a sus hijos a la escuela tengan la posibilidad de llevarlos. Esa es la condición número uno para poder evitar los rezagos y no solamente los rezagos de aprendizaje, sino que la contención socioemocional para luego de a poco ir abordando los aprendizajes, pero si las escuelas están cerradas vamos a perder tiempo valiosísimo”.

A su vez, Sylvia Eyzaguirre destacó que existen tres dimensiones que han sido afectadas por la pandemia: “Primero la salud física y mental de los niños. Los niños están encerrados, han tenido mucho más sedentarismo y eso afecta también la alimentación. Muchos estudiantes reciben su alimento en la escuela que es la única ración con proteína que tienen en el día. En cuanto al tema de la salud mental, el suicidio adolescente ha aumentado de forma exponencial a nivel mundial y Chile no es la excepción. La segunda dimensión es el aumento de las brechas de aprendizajes. Todos los niños se han visto afectados en sus aprendizajes durante este año y medio de pandemia, pero lo que nosotros observamos es que las condiciones para poder aprender a distancia son muy desiguales en la población infantil. Y, por último, la tercera dimensión es la deserción escolar. Hoy día tenemos más de 200 mil niños excluidos del sistema escolar y eso es una estimación baja porque no sabemos realmente cuántos otros niños han abandonado el sistema y no están asistiendo a clases”.

Por su parte, la directora de la Fundación para la Convivencia Digital, Soledad Garcés, abordó la relación que se ha generado entre los padres y apoderados con las clases virtuales y las consecuencias de la pandemia en el uso de la tecnología y las redes sociales.

“Los colegios se quejaban de que los papás intervenían en las clases, irrumpían, comentaban, les hacían las pruebas a los niños, entonces les preguntamos ¿y les han enseñado a esos padres a participar de la clase? Por eso empezamos a hacer un trabajo de “rolplay” con los padres, donde en una misma reunión inicial se les enseñó a participar y a ser parte del proceso. Y la experiencia fue que una vez que capacitamos a los padres, les dimos el “rayado de cancha”, la contención emocional y se les enseñó a usar la tecnología que necesitaban, lo que bajó muchísimo la interferencia que hacían en la sala de clases”, señaló Garcés.

Ahora bien, en relación con el ciberacoso y sus manifestaciones, la experta destacó que “han surgido muchísimas formas de violencia digital. Han aumentado las funas y también existe un fenómeno nuevo que se llama el “zoombombing”, que es cuando entran a la sala virtual personas ajenas y se bajan los pantalones o dicen alguna grosería. Asimismo, las agresiones a través de las redes sociales entre estudiantes y hacia profesores se mezcló muchísimo, así como la mala relación y la violencia digital entre miembros de la comunidad educativa. Esto tiene que ver de alguna manera con que la pantalla nos hace perder los límites, no conectamos visualmente con la gente, por lo tanto, tenemos una relación un poco más alejada y también el exceso de pantalla genera sobre estímulos que va afectando la gestión de tus emociones, por ello muchas veces pierdes el filtro, no eres capaz de inhibir las ideas que estás pensando, las cosas que estás diciendo, baja la barrera del pudor y hay una mezcla de condiciones que han favorecido el aumento del ciberacoso, pero sobre todo características de violencia digital que antes no teníamos”.

En cuanto a los desafíos que nos ha enfrentado la crisis sanitaria, Sylvia Eyzaguirre indicó que “la pandemia nos ha ofrecido una tremenda oportunidad para las comunidades educativas, que nos ha obligado a todos a innovar, repensar cómo hacer las cosas, comunicarnos a nosotros como papás, nos ha obligado a involucrarnos en la tarea de aprendizaje de nuestros hijos, a relacionarnos con los otros apoderados, a conversar con la profesora, a estar involucrados en este proceso y yo creo que de acá podemos salir fortalecidos”.

Finalmente, el superintendente de Educación, Cristián O’Ryan hizo un llamado a trabajar en conjunto por los niños y niñas de Chile. “La educación es un desafío tan grande que no se puede abordar desde veredas separadas, por lo tanto, todos tenemos que estar desde la misma vereda y empujar este carro para recuperar lo que se pueda y poder cubrir las brechas que vaya dejando esta pandemia, y no olvidar que aquí lo que está en juego es el futuro del país, son los futuros ciudadanos los que hoy día están más afectados y tenemos que tener conciencia de ello y tomar las acciones para poder cumplir los sueños de esos niños y lograr tener un mejor país”, concluyó.