Superintendencia de Educación lanza estudio sobre Educación Parvularia

  • El sondeo se aplicó en 102 salas cunas y jardines infantiles de la Región Metropolitana, y consideró un total de 1.280 encuestas aleatorias y presenciales.
  • “Estamos incorporando el concepto de calidad de la educación y el resguardo de derechos desde la primera infancia, con espacios educativos inclusivos, no discriminatorios, seguros y de buen trato”, dijo el superintendente de Educación, Alexis Ramírez, en el seminario “Todos tejemos la ronda: Primera infancia con resguardo de derechos”.

10/10/2017 Nacional

Un 51% de los padres, madres y apoderados encuestados en la Región Metropolitana considera decisivo el perfil de la educadora –en materia de buen trato y competencia profesional- al momento de elegir una sala cuna o un jardín infantil para sus hijos o hijas; un 21% se fija en la seguridad, para prevenir accidentes; un 20% en los contenidos educacionales de calidad y un 17% en una infraestructura adecuada a nivel de muros, techos, pisos, salas y patios.

Las cifras fueron entregadas por la Superintendencia de Educación en el seminario “Todos tejemos la ronda: Primera Infancia con reguardo de derechos”, que se realizó en el Edificio Moneda Bicentenario, y que contó con la participación de la subsecretaria de Educación Parvularia, María Isabel Díaz; del superintendente de Educación, Alexis Ramírez; de la intendenta de Educación Parvularia, Priscila Corsi, y del escritor Jorge Baradit.

El sondeo –elaborado por la consultora Activa Research- se aplicó entre el 23 de agosto y el 7 de septiembre en 102 salas cunas y jardines infantiles, y consideró un total de 1.280 encuestas aleatorias y presenciales.

Ante la consulta respecto de cuán satisfechos están los padres, madres y apoderados con los establecimientos de educación parvularia al que asisten sus hijos e hijas, el 93% los evaluó con  notas de 6 a 7, en las áreas de material didáctico, mobiliario y equipamiento, infraestructura y seguridad e higiene. El 6%, lo hizo con un 5 y solo un 1% los calificó con notas de 1 a 4.

A los 440 encuestados, de los 1.280, que evaluaron con un 6 o menos a su sala cuna o jardín infantil, se les consultó qué le faltaría al establecimiento para ser calificado con nota 7. En este ítem, un 36% mencionó la temática de infraestructura, señalando la necesidad de introducir mejoras a nivel de patios, especialmente en techos; ampliación de salas y mantención de las instalaciones. En los lugares siguientes se ubicaron los planes educativos, con un 24%, donde la demanda fue más material didáctico, más juegos y más actividades extraprogramáticas, y una mayor seguridad en el establecimiento, en el entorno y en los controles de entrada y salida (22%).

En paralelo, un 98% aseguró no haber vivido ni conocido casos de discriminación en su sala cuna o jardín infantil, a diferencia de un 2% que afirmó haberlas vivenciado. De ellos, un 24% las asoció a discapacidad física o intelectual, un 22% a la condición de inmigrantes, un 18% a situaciones familiares y otro 18% a apariencia física.

En una línea similar, un 96% de los encuestados sostuvo no haber vivido ni tenido conocimiento de casos de maltrato, versus un 4% que aseguró lo contrario. De estos últimos, un 50% dijo que éste obedeció a maltrato físico de adulto a niño/a y un 32% a maltrato psicológico de adulto a niño/a.

En relación a los reglamentos y protocolos para actuar y prevenir estas prácticas, el nivel de conocimiento más alto se registró en los protocolos en caso de accidentes (83%) y reglamento interno (79%). El menos conocido fue el de maltrato (66%).

Los padres, madres y apoderados expresaron, a su vez, la necesidad de contar con un órgano del Estado que fiscalice el funcionamiento de las salas cunas y jardines infantiles, punto en el que un 89% consideró “muy importante” la existencia de esta instancia.

El porcentaje fue valorado por el superintendente de Educación, Alexis Ramírez, entidad que desde el 1 de marzo de este año está encargada de fiscalizar y recibir las consultas y denuncias de la Educación Parvularia, lo que implica una ampliación de sus facultades.

“Estamos incorporando el concepto de calidad de la educación y el resguardo de derechos desde la primera infancia, con espacios educativos inclusivos, no discriminatorios, seguros y de buen trato”, dijo, al resaltar la importancia  de “visibilizar hoy a los niños y niñas como sujetos de derechos y con autonomía progresiva”.

Basado en estos principios, hizo ver que el rol fiscalizador de la Superintendencia se sustenta en un Modelo con Enfoque de Derechos.

“La fiscalización es una herramienta al servicio de la calidad de la educación. Por ello, su foco está puesto en la protección de los derechos educacionales, en los bienes jurídicos educativos y en la mejora continua de los establecimientos, con acciones de acompañamiento y capacitación en salas cunas y jardines infantiles”, afirmó.

En esta línea, la intendenta de Educación Parvularia, Priscila Corsi, sostuvo que para proteger los derechos de los niños y niñas de este nivel, los establecimientos deben contar con espacios educativos seguros, en materia de infraestructura, seguridad y salud; con personal idóneo y ambientes bientratantes.

“Este concepto va más allá del buen trato. Implica un enfoque sistémico, que apunta a generar espacios y oportunidades para el ejercicio de los derechos de los niños y niñas, condición esencial para los procesos educativos de calidad”, aseguró, al enfatizar que “para ello los establecimientos deben contar con reglamentos internos y protocolos de actuación, que permitan prevenir malas prácticas y actuar ante situaciones complejas”.

En el seminario, que contó con más de 300 educadores y educadoras de salas cunas y jardines infantiles, se difundió un video sobre Primera Infancia y Resguardo de Derechos, y contó con un panel de especialistas integrado por la Dra. Mónica Manhey de la Universidad de Chile; Lorena Valdebenito, del Consejo de la Infancia, y la Dra. Cynthia Adlerstein, del Sistema de Modelamiento del Ambiente Físico de Aprendizaje, de la Universidad Católica.

Jorge Baradit: ¡Ustedes están construyendo la República! 

En su intervención, el escritor Jorge Baradit, delineó los avances alcanzados por Chile en primera infancia desde principios del siglo XX hasta hoy, a través de un relato histórico mezclado con vivencias familiares.

“Mi abuelo nació en el mundo de los caballos y las velas, en un pueblo de 1913. Velas y caballos, siglos de velas y caballos. Sin embargo, en el lapso de su vida vio llegar la electricidad, los automóviles. Él se acuerda de haber visto el primer automóvil, los antibióticos, los aviones, las telecomunicaciones, los televisores;  tuvo teléfono un día en Valparaíso…, los cohetes. Él estaba sentado frente a un televisor Motorola, mi mamá a su lado, conmigo en brazos, cuando llegó el hombre a la luna”, dijo, al retratar, al mismo tiempo, la crudeza del 1900 en las salitreras, en el campo y en un Santiago hacinado y con escasas condiciones higiénicas.

“¿Cómo vivía la mayoría de los chilenos en ese principio del siglo XX? La mayoría de los chilenos vivía en casuchas de inquilinaje, como mi abuela, en galpones de estancias infectas, en establos salitreros o en gruesos cordones de pobreza alrededor de las ciudades; en conventillos atroces divididos en piezas cada vez más pequeñas; laberintos donde algunas familias terminaban viviendo en piezas interiores de 5 por 4 metros, sin ninguna ventana al exterior, sin luz, sin agua. Los niños, sus cunas, regularmente cajas, convivían con perros y con otras parejas al interior de esas mismas habitaciones. Todo el conventillo dependía de un grifo de agua insalubre para el lavado y para el baño, muchas veces alimentando las acequias a tajo abierto que pasaban bajo las casas y casuchas, llevando los desechos humanos de todos los habitantes hacia otras casuchas y conventillos, metros, decenas de metros, cientos de metros, aire podrido, aguas estancadas, focos infecciosos que transmitían la peste bubónica, la viruela o el tifus, todas enfermedades mortales para una infancia sin acceso a un beneficio médico mínimo”.

Hizo ver que en esos años “uno de cada dos niños moría antes de los 7 años, ¡uno de cada dos!”; y que los registros constatan que a los seis y siete años ya estaban trabajando en las salitreras, cargando sacos, operando hornos, en jornadas de entre 13 y 20 horas diarias.

“La adolescencia –sostuvo- es un fenómeno reciente. Mi tío, cuando quedó huérfano tuvo que salir a trabajar a los 13 años y el día antes le regalaron su primer pantalón largo y le dijeron: Ahora eres un adulto ¡No existía la adolescencia! La infancia, que es tan fundamental en el desarrollo humano, era una larga sala de espera que había que apurar lo más posible, mientras el cuerpo maduraba, para cargar sacos, porque a los 13 años ya debían estar trabajando y las mujeres a los 14 tenían que estar pariendo. Había que hacer desaparecer rápidamente los pantalones cortos, había que hacer desaparecer los juegos”.

Como contrapartida, enfatizó que hoy vivimos un momento particular en la especie humana y particular para nuestro país. “Desde hace solo pocos años –dijo- que finalmente se considera no solo a la infancia, sino a la primerísima infancia como un momento fundamental para el desarrollo humano. Ya no es la guardería, ese lugar donde uno archivaba a los hijos hasta volver del trabajo. Hace un rato ya que sabemos que esos primeros años marcan. Esos primeros años nos dan y nos quitan cosas que nos van a seguir, perseguir o ayudar por el resto de nuestra vida, que esa primera infancia es fundamental en el sentido etimológico. Es fundamento, es piedra sobre la que se construye”.

Frente a las más de 300 educadoras de Educación Parvularia presentes en el Edificio Moneda Bicentenario, Baradit señaló: “Va a sonar rimbombante, pero ¡ustedes están construyendo la República! La gran gracia de la educación es que es una instancia para producir saltos culturales cuantitativos y cualitativos. Entonces, está en sus manos cambiar el gran paradigma, romperlo en pedazos y convertir a los niños y niñas en actores de su desarrollo. No como una proyección, no como adultos en potencia, sino que en protagonistas de su propio momento, de su hoy, como sujetos de derechos, sujetos de respeto y reflexión, con poder de decisión desde el inicio. Ni expuesto a riesgos, pero tampoco sobreprotegido, que es una tensión fundamental en la educación, incluso para los padres. ¡Qué tanto lo cuido, qué tanto lo dejo volar! Ése es el poder que tienen ustedes”.

Destacó que hoy “esta primera infancia no sabe lo afortunada que es tenerlos a ustedes, no sabe que son la materia de un futuro mucho mejor que el nuestro y, sin duda, que el de nuestros abuelos, que prácticamente debieron sobrevivir a su propia infancia”.

“Esa –enfatizó- es la historia de Chile del siglo XX. Estoy seguro que acá abuelos y bisabuelos de ustedes vivieron lo mismo, desde el campo a la ciudad, obreros, hijos de la educación fiscal, universitarios sus nietos o bisnietos. Eso es lo que hay que mirar, esa es la perspectiva histórica de lo que ustedes están haciendo hoy. Están haciéndose cargo de sus abuelos. Cuando miren a los niños y niñas que llegan, vean la cara de sus abuelos, porque eso es lo que son y denle la oportunidad que ellos no tuvieron. Con ustedes comienza el largo camino del hombre de nuestro país a su felicidad. No exagero cuando digo que el triunfo de la República comienza en sus manos. ¡Queremos una revolución! Entonces, ¡salgan de esta sala sabiendo que ustedes son la revolución!”.