Rendición de Cuentas

El proceso de Rendición de Cuentas está orientado a los sostenedores de establecimientos educacionales subvencionados o que reciben aportes regulares del Estado, quienes deben dar cuenta del uso de los recursos públicos y privados destinados a su gestión con el propósito de transparentarlos.

Es un conjunto de acciones destinadas a transparentar el uso de los recursos (dineros) en establecimientos educacionales y garantizar con ello que los proyectos educativos se concreten. En tal sentido, constituye una herramienta al servicio del resguardo de derechos de la comunidad escolar, en beneficio de una educación de calidad a través del uso efectivo de los recursos en educación y no en otros fines.

En su fase regular, consiste en una rendición detallada de todos los ingresos recibidos por los establecimientos de un sostenedor, además de todos los gastos ejecutados para un año determinado. Adicionalmente, se debe dar cuenta de la disponibilidad de los recursos recibidos, pero no gastados.

La rendición se realiza en el Portal de Transparencia Financiera (PTF) dispuesto por la Superintendencia para estos efectos. El plazo para cumplir con esta obligación, de acuerdo a la normativa vigente, es el 31 de marzo del año siguiente a la anualidad que se está rindiendo.

Su propósito es velar por una mayor transparencia y claridad en el uso de los recursos que el Estado destina a la actividad educativa escolar, con el objeto de que éstos sean utilizados para los fines establecidos en la ley y, de esta forma, propender a la mejora integral de la educación que se entrega en los establecimientos educacionales de nuestro país.

La Rendición de Cuentas contempla dos modalidades para transparentar el uso de todos los recursos públicos y privados que gestionan los establecimientos subvencionados del país.

Una es la Rendición regular, que consiste en la rendición detallada de todos los ingresos recibidos por los establecimientos de un sostenedor y todos los gastos ejecutados para un año determinado. Asimismo, debe dar cuenta de la disponibilidad de los recursos recibidos, pero no gastados.

La otra es la Rendición en base a Estados Financieros. Se trata de un proceso más avanzado de Rendición de Cuentas que busca no sólo transparentar ingresos y gastos, sino toda la situación financiera del sostenedor, incorporando en la rendición activos, pasivos y patrimonio bajo el marco de normas internacionales de contabilidad. Se está implementando gradualmente y en ella participan sólo los sostenedores seleccionados por la Superintendencia, comenzando por aquellos que presentan menor brecha respecto de la información requerida.

Es un complemento a la rendición de cuentas tradicional y se realiza en las mismas fechas. Se espera que al 2022 todos los sostenedores rindan bajo la modalidad de Estados Financieros.

En este proceso intervienen los sostenedores de los establecimientos educacionales que reciben recursos del Estado, quienes realizan la rendición de cuentas declarando todos los gastos realizados con ellos.
También participan los directores de dichos establecimientos, quienes deben velar por la correcta rendición de cuentas de los recursos recibidos por los sostenedores de las escuelas y liceos, actuando como validadores de la etapa anterior.

El objetivo principal es recoger la información de los sostenedores sobre el uso de los recursos que el Estado destina a actividades educativas, de tal modo velar por la correcta utilización de éstos en aquellos fines para los cuales fueron destinados.
De esta forma, la Superintendencia de Educación, como el organismo que fiscaliza su correcto uso, en caso de detectar anomalías, errores u omisiones, está facultado por la Ley 20.529 (referida al Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación) para efectuar las acciones que correspondan según la situación.

La Rendición de Cuentas se realiza en cinco etapas sucesivas, las que se pueden resumir en el siguiente esquema:

  1. La primera etapa considera la rendición de las remuneraciones pagadas a los trabajadores, ya sean docentes, asistentes de la educación, personas que ejecutan labores administrativas, y todo aquel que desarrolle alguna labor en el proceso educativo.
  2. La fase siguiente es la rendición de los ingresos por Financiamiento Compartido (cobro de copago) en que todos aquellos sostenedores que administren establecimientos que ejecuten dicho cobro deben declarar los ingresos percibidos por esta vía.
  3. La etapa tres contempla la rendición de todos los ingresos (públicos y privados) percibidos y de los gastos (excepto remuneraciones) realizados por los sostenedores. Es importante destacar que en este proceso se utilizan los conceptos declarados en las dos etapas previas, por lo que el sostenedor no debe volver a declararlos.
  4. La cuarta etapa consiste en la acreditación de saldos, en donde la Superintendencia contrastará los valores disponibles en las cuentas bancarias (previamente declaradas por los Sostenedores) con los valores arrojados en la Rendición de Cuentas, con el objeto de chequear que todos los montos declarados sean consistentes con los movimientos de dinero de los sostenedores.
  5. La quinta y última fase del proceso es el cierre de las etapas anteriores. Su objetivo es velar que la rendición haya sido realizada de forma completa, sin omitir ninguna etapa, pues el proceso requiere que todas éstas hayan sido realizadas correctamente. Si alguna de ellas no está concluida en forma efectiva, el proceso de rendición de cuentas se considera incompleto.