Rendición de Cuentas

El proceso de Rendición de Cuentas está orientado a los sostenedores de establecimientos educacionales subvencionados o que reciben aportes regulares del Estado, quienes deben dar cuenta del uso de los recursos públicos y privados destinados a la gestión de establecimientos educacionales.

 

Es un conjunto de acciones destinadas a transparentar el uso de los recursos (dineros) en establecimientos educacionales y garantizar con ello que los proyectos educativos se concreten. En tal sentido, constituye una herramienta al servicio del resguardo de derechos de la comunidad escolar, en beneficio de una educación de calidad a través del uso efectivo de los recursos en educación y no en otros fines.

Su propósito es velar por una mayor transparencia y claridad en el uso de los recursos que el Estado destina a la actividad educativa escolar, con el objeto de que éstos sean utilizados para los fines establecidos en la Ley y, de esta forma, propender a la mejora integral de la educación que se entrega en los establecimientos educacionales de nuestro país.

En este proceso intervienen los sostenedores de los establecimientos educacionales que reciben recursos del Estado, quienes realizan la rendición de cuentas declarando todos los gastos realizados con ellos.
Asimismo, también participan los directores de dichos establecimientos quienes deben velar por la correcta rendición de cuentas de los recursos recibidos por los sostenedores de las escuelas y liceos, actuando como validadores de la etapa anterior.

El objetivo principal es recoger la información de los sostenedores sobre el uso de los recursos que el Estado destina a actividades educativas, de tal modo velar por la correcta utilización de éstos en aquellos fines para los cuales fueron destinados.
De esta forma, la Superintendencia de Educación, como el organismo que fiscaliza su correcto uso, en caso de detectar anomalías, errores u omisiones, está facultado por la Ley 20.529 (referida al Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación) para efectuar las acciones que correspondan según la situación.

La Rendición de Cuentas se realiza en cinco etapas sucesivas, las que se pueden resumir en el siguiente esquema:

  1. La primera etapa considera la rendición de las Remuneraciones pagadas a los trabajadores, ya sean docentes, asistentes de la educación, personas que ejecutan labores administrativas o todo aquel que desarrolle alguna labor en el proceso educativo.
  2. La fase siguiente es la rendición de los ingresos por Financiamiento Compartido (cobro de copago) en que todos aquellos sostenedores que administren establecimientos que ejecuten dicho cobro deben declarar los ingresos percibidos por esta vía.
  3. La etapa tres contempla la rendición de todos los ingresos (públicos y privados) percibidos y de los gastos (excepto remuneraciones) realizados por los sostenedores. Es importante destacar que en esta etapa se utilizan los conceptos declarados en las dos etapas previas, por lo que el sostenedor no debe volver a declarar ambos conceptos.
  4. La cuarta etapa consiste en la acreditación de saldos, en que la Superintendencia contrastará los valores disponibles en las cuentas bancarias (previamente declaradas por los Sostenedores) con los valores arrojados en la Rendición de Cuentas, con el objeto de chequear que todos los montos declarados sean consistentes con los movimientos de dinero de los sostenedores.
  5. La quinta y última fase del proceso es el cierre de las etapas anteriores. Se preocupa de que los sostenedores hayan realizado de forma completa cada una de las etapas previas, sin omitir ninguna, pues el proceso requiere de todas éstas hayan sido realizadas correctamente. Si alguna de ellas no está concluida en forma efectiva, el proceso de rendición de cuentas se considera incompleto.