La relevancia de la participación en la educación parvularia en contexto de pandemia

La participación del conjunto de los integrantes de la comunidad educativa: niños, niñas y adultos, en los establecimientos que imparten educación parvularia, es esencial para resguardar la salud y el bienestar integral de cada uno de ellos, y poder enfrentar juntos la pandemia del Covid-19.

El resguardo del derecho a la educación, la seguridad y protección de la salud, el buen trato y una sana convivencia, bajo un contexto de pandemia que ha significado un largo periodo de aislamiento y distanciamiento social, dependen en gran medida de las acciones que emprenda el establecimiento de educación parvularia, en conjunto con los padres, madres y apoderados. Para alcanzar este propósito, la participación y la colaboración colectiva son elementos esenciales.

Diversos marcos legales nacionales, entre ellos la Ley General de Educación, además de instrumentos internacionales como la Convención sobre los Derechos del Niño, destacan la participación como un eje transversal para el desarrollo educativo y la formación ciudadana de los sujetos desde la primera infancia.

En este sentido, la Convención de los Derechos del Niño, aprobada en 1989 y ratificada por nuestro país en 1990, reconoce a los niños y niñas como sujetos de derechos, constructores de su propia existencia, que desde la primera infancia cuentan con la capacidad de ejercer sus derechos con el debido acompañamiento de los adultos, acorde a su edad y grado de madurez. Esta convención, señala como principios básicos:  la no discriminación; la adhesión al interés superior del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo; y el derecho a la participación.

Sobre el principio de participación, dicho tratado internacional señala en su artículo N°12, que los Estados adscritos, deberán garantizar al niño el derecho a expresar su opinión libremente en todos los asuntos que le afecten, teniéndose debidamente en cuenta su opinión, en función de la autonomía progresiva, en el sentido de su edad y madurez.

 

El resguardo de los derechos de los niños y niñas es responsabilidad de los adultos, en términos de generar las condiciones y oportunidades que permitan el adecuado ejercicio de la participación, el buen trato y la sana convivencia desde la primera infancia. La función de los adultos es clave en la atención a las necesidades que tienen los párvulos, en cuanto al respeto, cuidado y protección, afecto y apego, todas ellas, condiciones que favorecen su bienestar integral.

En este sentido, es muy importante que en momentos complejos como el que vivimos, brindemos orientación y contención a los niños y niñas, que resguardemos su derecho a ser escuchados y que generemos espacios para que expresen sus sentimientos, inquietudes, ideas y soluciones.

Asimismo, es esencial promover y facilitar el encuentro con otros niños y niñas en ambientes seguros. Estos espacios de participación, junto con el juego y diversas formas de comunicación e intercambio, favorecen el desarrollo de habilidades socioafectivas.

Ayudar a los niños y niñas a recuperar parte de lo que para ellos es de gran valor, como sus amigos, sus pares, su comunidad y su vida cotidiana, es relevante para generar mejores condiciones para su aprendizaje y bienestar.

De igual forma, es importante incentivar la participación de los párvulos en acciones que contribuyan y aporten al resguardo de la seguridad, la salud y el bienestar de su comunidad educativa, en la medida de sus posibilidades, características, edad y madurez.

Respecto a la convivencia en casa, es relevante que los espacios de relación del niño y la niña con la familia o los adultos cuidadores, sean aprovechados en la medida de lo posible, para compartir actividades cotidianas que supongan aprender, estrechar vínculos y disfrutar la oportunidad de estar juntos.

La participación de padres, madres y apoderados en los establecimientos que imparten educación parvularia, es esencial para resguardar e implementar las medidas y acciones que se definan para enfrentar la contingencia actual, a partir de las instrucciones establecidas por las autoridades educativas y sanitarias correspondientes.

Para incentivar la participación de los padres, madres y/o apoderados en la aplicación de las medidas especiales, protocolos y acciones a implementar, relacionadas con el resguardo del derecho a la educación, la seguridad, la protección de la salud y la buena convivencia, es importante que el establecimiento educativo genere espacios para promover un diálogo permanente con la comunidad, para definir, acordar e implementar conjuntamente las estrategias a seguir.

En este sentido, el plan de acción a desarrollar debe ser informado a toda la comunidad educativa en tiempo y forma, a través de los medios de difusión que se definan.

Cabe destacar en este ámbito, lo que establece la Circular de Reglamentos Internos para Establecimientos de Educación Parvularia de la Superintendencia de Educación, que regula, entre otras materias, el resguardo del derecho a la participación, la salud e integridad de los párvulos y la sana convivencia.

Este instrumento, establece las regulaciones que debe contener el Reglamento Interno del establecimiento de educación parvularia, el cual tiene por objeto favorecer y regular el ejercicio efectivo de los derechos y responsabilidades que tienen los integrantes de la comunidad educativa, en particular, lo concerniente a las normas para una sana convivencia, el buen trato y los procedimientos generales del establecimiento. Refiere también los contenidos mínimos que debe incluir el Reglamento Interno, los principios que sustentan el sistema educativo, regulaciones y protocolos.

Asimismo, esta herramienta aborda lo relativo a la existencia y funcionamiento de las instancias de participación y los mecanismos de coordinación que debe tener el establecimiento, como son: el Consejo Escolar, Consejo de Educación Parvularia, Comité de Buena Convivencia u otra entidad de similares características, según corresponda. Además, señala que es necesario promover la creación de estamentos tales como el Centros de Padres y Apoderados.