Protocolos de Actuación: una herramienta para la buena convivencia escolar

El sistema educativo contempla un marco legal sustentado en la protección de los derechos, deberes y libertades fundamentales, orientado al desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes.

Para alcanzar este propósito, la normativa educacional vigente estipula que todo establecimiento que cuente con reconocimiento oficial, debe disponer de un Reglamento Interno que regule las relaciones entre los miembros de la comunidad educativa, considerando para ello medidas preventivas destinadas a garantizar una convivencia basada en el respeto, el buen trato y la participación que contribuyan al bienestar y desarrollo de todos.

En este sentido, se establecen herramientas para la mejora de la convivencia escolar denominados protocolos de actuación, los cuales indican acciones a realizar acorde a las características de la circunstancia de riesgo y/o vulneración, definen los responsables de la activación, proporcionan pautas y criterios objetivos ante situaciones que puedan exponer y/o dañar la integridad física o psicológica de algún miembro de la comunidad educativa.

 

¿Cuáles son los protocolos de actuación que debe contemplar el establecimiento educacional?

El establecimiento debe contar con protocolos de actuación frente a:

  • Detección de situaciones de vulneración a los derechos de estudiantes.
  • Agresiones sexuales y hechos de connotación sexual que atenten contra la integridad de los estudiantes.
  • Situaciones de maltrato, acoso escolar o violencia entre miembros de la comunidad educativa.
  • Hechos relacionados a drogas y alcohol en el establecimiento.
  • Accidentes escolares.
  • Retención y apoyo a estudiantes padres, madres y embarazadas.

 

¿Qué función tienen los protocolos de actuación?

 Los protocolos definen y regulan los siguientes elementos mínimos:

  • Procedimientos para resolver situaciones que atenten contra la integridad física o psicológica de algún miembro de la comunidad educativa.
  • Responsables de la activación del protocolo, de acciones a realizar y de plazos para resolución y pronunciamiento.
  • Medidas formativas, y/o de apoyo psicosocial, de contención y reparación, que deberán aplicarse conforme a la gravedad del caso, proporcionales a la edad, madurez y características de los estudiantes relacionados con los hechos.
  • Acciones para el resguardo de la identidad e intimidad de los estudiantes involucrados.
  • Información sobre redes de apoyo, y/o derivación a organismos competentes.
  • Procedimiento para recibir y resolver denuncias o situaciones relacionadas con los hechos, entre pares y/o adultos, así como entre estudiantes y adultos.
  • Medios que utilizará el establecimiento para comunicarse con los estudiantes afectados y sus apoderados.
  • Procedimientos para que el establecimiento ponga en conocimiento, de manera formal a los Tribunales de Familia, de cualquier hecho que constituya vulneración de derechos a un estudiante; o, en caso de hechos que podrían constituir delito, la denuncia ante Ministerio Público.
  • Mecanismos de coordinación y comunicación efectiva con el Centros de Padres y Apoderados, Centros de Alumnos y Consejo Escolar.
  • Establecer conductos regulares para que los miembros de la comunidad escolar puedan presentar reclamos y/o sugerencias.

 

¿Qué aspectos es importante que los establecimientos consideren para complementar y reforzar la aplicación de los protocolos de actuación?

Los protocolos de actuación deben complementarse con acciones de promoción de la convivencia escolar y prevención de diversas situaciones que alteran o afectan la convivencia escolar.

Para garantizar el cumplimiento de la normativa educacional vigente, es fundamental la participación de los integrantes de la comunidad educativa en la construcción y seguimiento de la correcta aplicación de estas herramientas de resguardo y protección.

 

Para mayor información sobre los protocolos de actuación, sugerimos  revisar: