Mediación en educación parvularia: Una herramienta que aporta a la construcción del buen trato desde la primera infancia

Favorecer el bienestar integral es una condición esencial para el aprendizaje de niños y niñas desde sus primeras edades. En este contexto, su desarrollo socioemocional es primordial, por ello todos los adultos que integran la comunidad educativa deben facilitar, promover y actuar para que los párvulos se desenvuelvan y crezcan en un ambiente que permanentemente favorezca el buen trato, la sana convivencia, la expresión de emociones, el respeto al interés superior del niño y la niña y el resguardo de sus derechos.

En este sentido, es importante relevar y fomentar que padres, madres y apoderados, participen junto a los agentes educativos en espacios de formación, intercambio y trabajo colaborativo que garanticen la protección y promoción de los derechos de niños y niñas, asegurando el bienestar físico, cognitivo, psicológico, emocional y a la formación ciudadana, desde los inicios de la trayectoria educativa.

Una herramienta que facilita la construcción de una sana convivencia en las comunidades educativas es la mediación, la cual promueve relaciones positivas con los demás y la solución colaborativa de las controversias. Una de sus ventajas como mecanismo de gestión de conflictos, es que este proceso se establece como una experiencia de aprendizaje que conduce al conocimiento de nuevas formas de interacción, promoviendo la autonomía y mejora continua de los establecimientos.

En educación parvularia, la mediación es aplicable para gestionar las controversias entre los adultos del establecimiento y de éstos con los padres, madres y/o apoderados de los párvulos, teniendo en perspectiva fortalecer la alianza para el trabajo conjunto en la formación de los niños y las niñas, donde un integrante de la comunidad educativa (o del establecimiento) puede actuar como mediador, facilitando entre los involucrados la comunicación de sus sentimientos, intereses y necesidades dentro de un contexto protegido y de contención, pudiendo abrirse a la posibilidad de asumir un comportamiento diferente ante el conflicto. Esta experiencia, además, propicia un clima de interacciones que pasan a ser un modelo para los niños y niñas en el aprendizaje de relaciones respetuosas con sus pares.

Por otro lado, el servicio de mediación que ofrece la Superintendencia de Educación favorece un espacio de conversación entre miembros del establecimiento y la familia cuando ambas partes ven la necesidad de que un tercero externo a la comunidad educativa facilite la expresión de los puntos de vista de cada uno, de manera que puedan construir un acuerdo que haga posible el trabajo conjunto, en favor de los párvulos y sus necesidades.

El hecho de que sean los adultos involucrados, partícipes de este proceso, quienes propongan posibles soluciones y acuerdos, fortalece sus capacidades de responder a futuras discrepancias, desarrollando sus habilidades de gestión colaborativa de conflictos y produciéndose una mayor adherencia a los compromisos establecidos.

Respecto de los párvulos, las controversias son parte de esta etapa en que ellos se están desarrollando y adquiriendo progresivamente diversas habilidades que les permitirán avanzar en su autonomía, su expresión corporal y verbal, en manifestar y verbalizar sus emociones, y por tanto, en ir aprendiendo a relacionarse con otros fuera de su familia, que hasta llegar al establecimiento, fue su único espacio de socialización.

Debido a este desarrollo progresivo, en el nivel se pueden generan problemas entre los párvulos, ya que muchas veces reaccionan en base a sus impulsos y deseos, esto porque están en proceso de autorregulación, situación que, frecuentemente, puede vivirse en la sala de actividades como un momento de conflicto. En consecuencia, es necesario establecer lineamientos pedagógicos para promover de manera consistente el respeto y la resolución pacífica de estas problemáticas entre niños y niñas, donde es clave el modelaje permanente de los adultos.

En educación parvularia, la mediación es una herramienta que promueve la expresión de sentimientos, el diálogo, el respeto, la empatía, la generación de acuerdos y otros aprendizajes que fomentan la sana convivencia. Po tanto, las y los educadores en el primer nivel educativo requieren de herramientas y manejo de habilidades que les permitan responder asertivamente y actuar oportunamente ante controversias entre adultos, como también entre niños y niñas.

Respondiendo a ello, la Superintendencia de Educación lanzó en octubre de 2021, un programa de capacitación en gestión colaborativa de conflictos para establecimientos del nivel. Esta iniciativa se basó en la instalación de capacidades de gestión colaborativa de conflictos y mediación en las comunidades, a través de la entrega de herramientas y favorecer la construcción de conocimientos por parte de los equipos educativos.

 

La mediación es un proceso colaborativo donde un tercero facilita la comunicación, la escucha, y el intercambio entre las partes para que construyan acuerdos, en función de sus intereses y necesidades.

Porque a través del proceso de la mediación se logra escuchar, comunicar, respetar, empatizar y desarrollar nuevas habilidades y competencias para resolver conflictos, para comunicarse, intercambiar visiones con los demás y buscar acuerdos.

  • Conocer los principios, características y reglas del proceso de mediación y manifestación libre de los involucrados de su voluntad de participar en él.
  • Facilitar la expresión y escucha de la situación según las partes involucradas (causas, necesidades e intereses).
  • Comprender de las necesidades de cada uno y de las necesidades compartidas.
  • Buscar conjuntamente solución al problema y acuerdos (no siempre se logran, pero se intenta).

Apertura, comunicación, escucha activa, empatía, mantener la equidistancia, flexibilidad y asertividad.