Familia y comunidad, pilares de la participación en Educación Parvularia

Mayo 2019

En Educación Parvularia, el desarrollo de habilidades para la convivencia y el buen trato busca promover el ejercicio de una ciudadanía activa, a través de la participación, la colaboración y el respeto. (MINEDUC, 2018) A su vez, la Convención Internacional de los Derechos del Niño, introduce la noción de niños como sujetos de derecho. En este sentido, la participación se debe considerar como un medio imprescindible y necesario para que niños y niñas ejerzan la ciudadanía.

En la primera infancia existen dos espacios fundamentales de participación y convivencia, estos son la familia y la comunidad. La familia, es el grupo social en el que niños y niñas tienen las primeras experiencias sociales, siestas se enmarcan en el respeto, son cálidas y participativas, permitirán un desarrollo positivo de la convivencia.

En cuanto a la relación con la comunidad, ya sean servicios públicos, vecinos, instituciones del área circundante del establecimiento, que son parte de la vida cotidiana de los párvulos, no debe quedar marginada de las experiencias o acciones de aprendizaje.

La comunidad educativa, es el espacio donde se inicia el proceso de formación desde la primera infancia, es en él donde se fortalece el aprendizaje de vivir con otros. Además, es donde se generan oportunidades de expresión, participación y decisión que favorecen la formación de ciudadanos basados en el buen trato.

El establecimiento de Educación Parvularia es el encargado de asumir la responsabilidad de formar esta comunidad participativa de manera efectiva y oportuna. En este sentido, él o la profesional de la Educación Parvularia, además de seguir el proyecto educativo del establecimiento, también debe diseñar un trabajo que integre sistemáticamente a la familia, comunidad y relaciones entre éstas. Es el encargado de conocer a cada niño y cómo se relaciona con su entorno, ser un apoyo y profundizar en el sentido de pertenencia del párvulo y proporcionar experiencias educativas para que identifiquen y respeten las características e historia de su entorno familiar.

Involucrar a madres, padres, apoderados, servicios, instituciones, entre otros actores del ámbito educativo y/o familiar, tiene como objetivo formar una comunidad y lograr con esto, una participación activa en la educación de niñas y niños.

Michelle Darricades Solari, secretaria técnica de Educación Parvularia de la región de Tarapacá, explica que “los niños y niñas, de manera progresiva, adquieren la autonomía necesaria para tomar decisiones que los llevan a ejercer sus derechos y dar cumplimiento a sus deberes. Es tarea del educador y la comunidad educativa, propender en todo momento a desarrollar dicha autonomía”.

La profesional de la Supereduc agrega, en base a publicaciones del MINEDUC, que “ambos escenarios de participación, familia y comunidad educativa, están vinculados por el educador y la relación que establece con cada niño y niña, por esta razón, además de conocer profundamente al párvulo y tomar conciencia de sus particularidades, esté dispuesto a escuchar activa y constantemente, a ofrecer oportunidades para que cada uno se expresen libremente, en una atmósfera de seguridad y confianza, otorgando un tiempo y un espacio donde los niños y niñas, se sientan escuchados, respetados y comprendido”.

¿Qué dice la normativa de la Supereduc? 

La normativa educacional vigente que regula la convivencia y la participación es la circular de Reglamento Interno para establecimientos de Educación Parvularia, cuyo objetivo es el ejercicio y cumplimiento efectivo de los derechos y deberes de sus integrantes.

La circular, en términos de participación, exige a los establecimientos del nivel a la composición y funcionamiento de un Consejo Escolar, Consejo Parvularia o Comité de Buena Convivencia, regulaciones relativas a la existencia y funcionamiento de instancias de participación, mecanismos de coordinación entre éstas y los establecimientos; entre otras que puede revisar aquí