La aplicación de medidas formativas contribuye al desarrollo integral de niños y niñas

El propósito de la educación parvularia es favorecer de manera sistemática, oportuna y pertinente la formación integral y los  aprendizajes relevantes y significativos desde la primera infancia.

30 de diciembre de 2019

Para el logro de este objetivo, necesariamente se debe considerar que los párvulos en tanto se encuentran en una etapa formativa inicial de su personalidad, y pueden tener conductas que eventualmente dificulten el desarrollo de las actividades en el aula, sin embargo, por regla general, ello es simplemente un reflejo de la etapa en que se encuentran, relacionada con el aprendizaje de la convivencia y de habilidades para el ejercicio de la ciudadanía.

En el primer nivel educativo se requiere del apoyo permanente y adecuado de los profesionales a su cargo, el que se consigue a través del acompañamiento en sus respectivos procesos individuales, que les permitan aprender cuáles son las alternativas de comportamiento adecuadas en las situaciones de conflicto, y  en ningún caso se logra mediante la aplicación de medidas disciplinarias o sanciones.

En este sentido, el castigo en la infancia tiene efectos formativos muy parciales y poco persistentes en el tiempo, que no constribuyen a una adecuada formación y desarrollo integral del párvulo,  incluso cuando la medida aplicada genere que el comprotamiento sancionado se extinga momentáneamente.

Es importante mencionar que una medida disciplinaria en educación parvularia, no genera comprensión ni integración del comportamiento socialmente aceptado o esperado, sino que sólo genera inhibición, lo que además de afectar el desarrollo integral del niño o niña sancionado, no soluciona la raíz del problema.

Además, los castigos habituales generan pérdida de confianza del niño o niña hacia sus padres o educadores, daña su autoestima (sobre todo si considera que el castigo es injusto) y podría llegar a generar estrés, tensión y agresividad , de ahí que el Estado en su calidad de garante y promotor de los derechos de los niños y niñas, particularmente del derecho a la educación desde su infancia más temprana  haya establecido la prohibición de aplicación de sanciones a los párvulos en todos los cuerpos normativos aplicables al nivel.

¿Qué dice la normativa? 

En particular, la normativa educacional aplicable a los establecimientos de educación parvularia, tanto de aquellos que cuentan con reconocimiento oficial del Estado (Dcto. N° 241 del MINEDUC, Art. 8 inc. 4to), como de aquellos que cuentan con autorización de funcionamiento (Dcto. N° 128, Art. 9 letra f.) prohíbe la aplicación de medidas disciplinarias a los párvulos. Apartados normativos que encuentra su sentido en el interés superior del niño y la niña, principio consagrado en la Convención de los Derechos del Niño.

En esta misma lógica,  la Circular de Reglamento Interno para Establecimientos de Educación Parvularia de la Superintendencia de Educación, menciona que, en relación a las restricciones en la aplicación de medidas disciplinarias en el nivel de educación parvularia, “la alteración de la sana convivencia entre niños y niñas, como asimismo entre un párvulo y un integrante de la comunidad educativa, no da lugar a la aplicación de ningún tipo de medida disciplinaria en contra del niño o la niña que presenta dicho comportamiento, por cuanto éste se encuentra en pleno proceso de formación de su personalidad, de autorregulación y de aprendizaje de las normas que regulan su relación con otros. En esta etapa, es clave el aprendizaje de la resolución pacífica de conflictos, lo que implica aprender a compartir, a jugar y relacionarse con el entorno social y cultural.”

En el mismo sentido, el Anexo 6 de la referida Circular contempla las disposiciones que no pueden incluirse en los reglamentos internos, por ser contrarias a la legislación vigente, y dispone que “los establecimientos de educación parvularia no pueden contemplar sanciones a los párvulos por infracciones a las normas del reglamento interno. Lo anterior, no impide la adopción de medidas pedagógicas o formativas orientadas a favorecer el desarrollo progresivo de la empatía para la resolución pacífica de conflictos y comprensión de normas, por parte de los niños y las niñas”. Agrega, además, que todas aquellas disposiciones de los reglamentos internos que contravengan normas legales, se tendrán por no escritas y no podrán servir de fundamento para la aplicación de medidas por parte del establecimiento a los miembros de la comunidad educativa.

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