¿Cómo se logra una real participación desde la Educación Parvularia?

La participación, establecida en los principios que inspiran el sistema educativo chileno, declara el derecho de todos los miembros de la comunidad educativa a ser informados y participar en el proceso educativo en conformidad con la normativa vigente.

Noviembre 2019

En la primera infancia existen dos espacios fundamentales de participación y convivencia, como son la familia y la comunidad. La familia, es el grupo social en el que niños y niñas tienen las primeras experiencias sociales, si estas se enmarcan en el respeto, son cálidas y participativas, permitirán un desarrollo positivo de la convivencia.

En cuanto a la relación con la comunidad, ya sean servicios públicos, vecinos, instituciones del área circundante del establecimiento, que son parte de la vida cotidiana de los párvulos, no debe quedar marginada de las experiencias o acciones de aprendizaje.

La comunidad educativa, es el espacio donde se inicia el proceso de formación desde la primera infancia, es en él donde se fortalece el aprendizaje de vivir con otros. Además, es donde se generan oportunidades de expresión, participación y decisión que favorecen la formación de ciudadanos basados en el buen trato.

El establecimiento de Educación Parvularia es el encargado de asumir la responsabilidad de formar esta comunidad participativa de manera efectiva y oportuna. En este sentido, él o la profesional de la Educación Parvularia, además de seguir el proyecto educativo del establecimiento, también debe diseñar un trabajo que integre sistemáticamente a la familia, comunidad y relaciones entre éstas.

El educador o la educadora de párvulos, es el encargado de conocer a cada niño y cómo se relaciona con su entorno, ser un apoyo y profundizar en el sentido de pertenencia del párvulo y proporcionar experiencias educativas para que identifiquen y respeten las características e historia de su entorno familiar.

¿Cómo aportan Bases Curriculares de la Educación Parvularia a la participación?

En primera infancia, a través de las Bases Curriculares de la Educación Parvularia, la participación está principalmente expresada en el principio de actividad, que orienta la práctica pedagógica hacia la concepción del niño y niña como protagonistas de los espacios y temáticas que le conciernen, y en el Núcleo de Convivencia y Ciudadanía, que busca promover el ejercicio de una ciudadanía activa, a través de la participación, la colaboración y el respeto.

Al respecto, la Ley 20.911 de 2016, del Ministerio de Educación, establece el deber de los establecimientos reconocidos oficialmente por el Estado de incluir un Plan de Formación Ciudadana para todos sus niveles.

En jardines infantiles, salas cuna, escuelas de párvulos y escuelas de lenguaje, deberán contemplar en sus planes de trabajo (Proyecto Educativo Institucional, Plan Anual, Plan de Mejoramiento/ Propuesta de Gestión) la consideración explícita del trabajo en el Núcleo de Convivencia y Ciudadanía de manera transversal y con una forma de abordaje claramente definida.

¿Qué postula la Convención de Derechos del Niño sobre la participación?

De acuerdo a la cultura que impulsa la Convención de Derechos del Niño, hay elementos mínimos para identificar la existencia de participación:

–              La posibilidad de recibir y buscar información.

–              La libertad de expresar la opinión.

–              La oportunidad para conjugar la información y la opinión para tomar una decisión.

En este sentido, La Convención de Derechos del Niño vincula estrechamente el principio de participación, al principio de autonomía progresiva, reconociendo que niños y niñas tienen en todo momento y edad, la capacidad ejercer sus derechos, con el apoyo de los adultos en la perspectiva de que brinden las condiciones para fortalecer la capacidad de participar y generen oportunidades que permitan el adecuado ejercicio de la capacidad de participación.

¿Qué dice la normativa de la Supereduc? 

La normativa educacional vigente que regula la convivencia y la participación es la circular de Reglamento Interno para establecimientos de Educación Parvularia, cuyo objetivo es el ejercicio y cumplimiento efectivo de los derechos y deberes de sus integrantes.

La circular, en términos de participación, exige a los establecimientos del nivel a la composición y funcionamiento de un Consejo Escolar, Consejo Parvularia o Comité de Buena Convivencia, regulaciones relativas a la existencia y funcionamiento de instancias de participación, mecanismos de coordinación entre éstas y los establecimientos; entre otras.

Además, se debe promover la creación de estamentos tales como, Centros de Padres y Apoderados, Consejos de Profesores, Consejos Escolares, Consejos de Educación Parvularia, Comités de Buena Convivencia y Comités de Seguridad.

La participación en instancias formales, así como en las prácticas cotidianas de la escuela, debe incorporar con voz propia, a niños y niñas, valorando la riqueza de sus ideas y el protagonismo transformador que promueve el ejercicio progresivamente autónomo de sus derechos.